Comprobar el hueco disponible
Aparece una tarde sin compromisos y, de pronto, se amontonan las posibilidades: leer, salir a pasear, ver una película, acabar algo pendiente o no hacer nada en particular. Antes de decidir, puede ayudar comprobar el contexto real: ¿cuánto tiempo queda?, ¿dónde estarás?, ¿qué te apetece ahora?
Esta forma de elegir toma como referencia la explicación de David Allen Company sobre cómo considerar el contexto, el tiempo disponible, la energía y las prioridades al decidir qué hacer dentro del flujo de GTD. Aquí la adaptamos al tiempo personal: no para convertir el ocio en otra obligación, sino para ver qué opciones encajan con el momento. No hace falta clasificar una actividad como más valiosa que otra.
Separar ideas por condiciones prácticas
Una lista breve puede servir para reconocer opciones sin transformarlas en compromisos. Por ejemplo:
- En casa: leer unas páginas, poner una película o descansar.
- Cerca: dar un paseo o acercarse a un lugar que te apetezca.
- Con reserva: guardar una idea que necesite reservarse para otro día.
- Con compañía: anotar a quién te gustaría proponerle un plan.
Son ejemplos, no una fórmula fija. Puedes cambiar las categorías o escribir solo lo imprescindible para recordar cada opción. Si una idea requiere un desplazamiento largo y la tarde no da para ello, puedes guardarla para otra ocasión; no significa que haya salido mal.
Consultar antes de dar un plan por acordado
Que una actividad aparezca en una lista no quiere decir que ya exista un plan compartido. Si quieres hacer algo con otras personas, consúltales antes de darlo por acordado. La lista puede recoger una invitación pendiente, no sustituir la respuesta de quienes participarían.
Dejar espacio sin programar
También puedes dejar una parte de la tarde sin asignar, o no planearla en absoluto. Al revisar la lista, pregúntate si te ayuda a elegir o si empieza a parecer una colección de deberes. Puedes borrar ideas que ya no te interesan, conservar menos alternativas o dejar una sola invitación para más adelante. Ninguna de esas decisiones demuestra falta de constancia.
Esta adaptación no resume todos los componentes de GTD ni pretende demostrar que una plantilla mejore el bienestar. Su utilidad aquí es más modesta: hacer visibles el tiempo, el lugar y las preferencias antes de elegir. Para conocer el planteamiento original, consulta Choosing what to do, de David Allen Company.



